Luego de días de ausencia, casi de huelga de blog... Bueno, entre la lluvia, el fin de semana largo, el laburo que aplasta o apesta, no tengo muy en claro... Nada, no podía escribir ni dos líneas.
Recién leo en el Crítica, que los muchachos de la UOCRA estuvieron a los tiros en Lomas de Zamora... Me informa la amiga Emma que se vienen las elecciones y están cerrando listas, y yo asumo que esto los pone un poco irritables.
Lo más gracioso es que: NO HAY OPOCISION!!! Las cosa fue una interna de la misma lista!!!
Ahora bien, imaginate que si en un sindicato de la construcción con una sola lista se agarran a los tiros, qué puede pasar en uno con más de una lista, de gente más pesada, no sé el sindicato de luchadores de sumo, ponele...
Siempre me llamó la atención que no hubiera un sindicato de secretarias... Mirá que las chicas tienen tela para cortar en cuanto a reclamos sindicales, si lo sabré yo que fui una... Pero claro, si los muchachos de la UOCRA se agarran a los tiros, las secres que he conocido bichas, se envenenarían los cafés.
Imaginate en las elecciones para el sindicato de la asistente ejecutiva. Cuántos jefes morirían como "daño colateral" por tomarse el tecito envenenado de las chicas? O comerse la medialuna dejada como al pasar, pero destinada para una cabeza de lista díscola?
Y ustedes qué sindicato se imaginan que no existe y por qué no existe?
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miércoles, 15 de octubre de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
De los bombos
Hace un tiempo, y en ocasión de otro evento sindical, se hablaba con Emma de las costumbres de los gremialistas de nuestro país... Y veo que hoy la compañera tiene compañía nuevamente.
La frase "con bombos y platillos" tiene algo que ver con nuestro querido bombo sindical? De dónde sale esa costumbre de pegarle al parche con alma y vida en medio de una protesta, marcha o similar?
Pero lo que más me quema el cerebro es: Por qué todos los sindicalistas argentinos usan campera de cuero? Han notado que desde que el finado Ubaldini las pusiera de moda ahora todos las usan?
Pues Crónica tiene la clave de la moda gremial:
La frase "con bombos y platillos" tiene algo que ver con nuestro querido bombo sindical? De dónde sale esa costumbre de pegarle al parche con alma y vida en medio de una protesta, marcha o similar?
Pero lo que más me quema el cerebro es: Por qué todos los sindicalistas argentinos usan campera de cuero? Han notado que desde que el finado Ubaldini las pusiera de moda ahora todos las usan?
Pues Crónica tiene la clave de la moda gremial:
jueves, 11 de septiembre de 2008
De los lugares íntimos
Ustedes pensarán que la dueña de casa de este blog ha perdido la cabeza por algún amorcete, que la llegada próxima de la primavera le ha trastocado las hormonas, que tal vez haya encontrado al objeto de su afecto... Pues se equivocan!
Esta mañana vine a la oficina a las 7, sí como lo leen, a las 7 de la mañana. En la oficina estábamos mi amiga Romi y yo, solitas nomás. Un placer. La flaca tenía una teleconferencia con otro uso horario, y bue, somos una empresa con oficinas en todo el mundo, vistessssssssss?
Mientras ella preparaba su reunión, yo preparaba el desayuno, café con leche, juguito de naranja exprimido (con naranjas de Chez Paula Cautiva) y galletitas de la máquina de golosinas. La sensación de "puedo hacer lo que se me de la gana, la oficina es toda mía" fue maravillosa.
Abrí mi laptop, puse música (sin auriculares) al mango, contesté mails y saqué en las dos horas previas a que llegara el pelotón un montón de cosas que me toman mucho más tiempo por lo general...
Claro que me puse tan pero tan cómoda en el entorno vacío que me olvidé de las cámaras de seguridad que enfocan mi escritorio, y los de seguridad se deben haber reido mucho y pedido bis cuando me levanté la remera para mostrarle a Romi el corpiño nuevo que me había puesto...
Papelones en la oficina anyone?
Esta mañana vine a la oficina a las 7, sí como lo leen, a las 7 de la mañana. En la oficina estábamos mi amiga Romi y yo, solitas nomás. Un placer. La flaca tenía una teleconferencia con otro uso horario, y bue, somos una empresa con oficinas en todo el mundo, vistessssssssss?
Mientras ella preparaba su reunión, yo preparaba el desayuno, café con leche, juguito de naranja exprimido (con naranjas de Chez Paula Cautiva) y galletitas de la máquina de golosinas. La sensación de "puedo hacer lo que se me de la gana, la oficina es toda mía" fue maravillosa.
Abrí mi laptop, puse música (sin auriculares) al mango, contesté mails y saqué en las dos horas previas a que llegara el pelotón un montón de cosas que me toman mucho más tiempo por lo general...
Claro que me puse tan pero tan cómoda en el entorno vacío que me olvidé de las cámaras de seguridad que enfocan mi escritorio, y los de seguridad se deben haber reido mucho y pedido bis cuando me levanté la remera para mostrarle a Romi el corpiño nuevo que me había puesto...
Papelones en la oficina anyone?
viernes, 15 de agosto de 2008
De por qué o me gusta viajar en colectivo - Oda negativa al 130
Si tengo que elegir, de los medios de locomoción que me llevan y me traen de la oficina, el que más me gusta es la camioneta de mi amigo Leo. Leo maneja bien, me tiene pre-progamada la Rock&Pop en la radio y me deja escuchar el programa de la Negra sin escandalizarse.
Pero como Leo no me puede pasar a buscar por mi casa a la mañana, y a la tarde no siempre coinciden nuestros horarios de salida, por lo general me tengo que conformar con el 130.
De las aveturas urbanas el viaje en colectivo en hora pico debe ser uno de los más azarosos. Nunca entiendo por qué algunas mañanas engancho colectivo vacío y otras viajo con el nuevo servicio de codopuntura, además del transporte, y todo al mismo precio. Pero esto no es lo que me molesta.
Todos los choferes de la 130 son unas bestias al volante. No importa la hora. No hay día que no pasen semáforo en rojo. O que aceleren para hacer 50 metros, para luego frenar y hacer montoneras de pasajeros a sus espaldas. Y qué decir de las veces que, vacíos, te cierran la puerta en la cara, y te dejan pagando en la parada, con ganas de romperles a martillazos los faroles.
Agrega a mi disgusto en el uso de un servicio público no exclusivo, la mala educación de algunas personas. Te pisan, te pasan los brazos por la cabeza como queriendo recrear la decapitación de María Antonieta, te empujan sin piedad ni miramientos (tampoco te piden permiso). Ayer, sin ir más lejos, estaba sentada, una señorita me dio un rodillaso, justo en la rodilla que tengo un moretón de proporciones apocalípticas. Qué le iba a decir? La iba a matar? (ganas no me faltaban).
Capítulo aparte para los que suben a un transporte público en el que se viaja como ganado y no piensa que su aroma, que es precisamente a ganado, no se va a oler. El hediondo no se huele decía mi abuelita, con mucha razón.
No hay caso, yo tendría que haber sido millonaria... Así compraba la 130 y viajaba sola todas las mañanas!!!
Y ustedes qué padecen en su viaje al trabajo?
Pero como Leo no me puede pasar a buscar por mi casa a la mañana, y a la tarde no siempre coinciden nuestros horarios de salida, por lo general me tengo que conformar con el 130.
De las aveturas urbanas el viaje en colectivo en hora pico debe ser uno de los más azarosos. Nunca entiendo por qué algunas mañanas engancho colectivo vacío y otras viajo con el nuevo servicio de codopuntura, además del transporte, y todo al mismo precio. Pero esto no es lo que me molesta.
Todos los choferes de la 130 son unas bestias al volante. No importa la hora. No hay día que no pasen semáforo en rojo. O que aceleren para hacer 50 metros, para luego frenar y hacer montoneras de pasajeros a sus espaldas. Y qué decir de las veces que, vacíos, te cierran la puerta en la cara, y te dejan pagando en la parada, con ganas de romperles a martillazos los faroles.
Agrega a mi disgusto en el uso de un servicio público no exclusivo, la mala educación de algunas personas. Te pisan, te pasan los brazos por la cabeza como queriendo recrear la decapitación de María Antonieta, te empujan sin piedad ni miramientos (tampoco te piden permiso). Ayer, sin ir más lejos, estaba sentada, una señorita me dio un rodillaso, justo en la rodilla que tengo un moretón de proporciones apocalípticas. Qué le iba a decir? La iba a matar? (ganas no me faltaban).
Capítulo aparte para los que suben a un transporte público en el que se viaja como ganado y no piensa que su aroma, que es precisamente a ganado, no se va a oler. El hediondo no se huele decía mi abuelita, con mucha razón.
No hay caso, yo tendría que haber sido millonaria... Así compraba la 130 y viajaba sola todas las mañanas!!!
Y ustedes qué padecen en su viaje al trabajo?
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