Insisto, yo soy una persona optimista. El secreto no tiene secretos para mí. Yo inventé la mentalidad positiva! Ok, no la inventé, y los que me conocieron en mi época del Normal 4 dirán que era la persona más pesimista del planeta… Pero cambié. Italia me cambió. Ser feliz te cambia. Cuando uno es realmente feliz, las cosas se ven de otra manera. Positivamente, siempre.
Mi nivel de resiliencia ha aumentado notablemente con los años. Un año como este hace un tiempo atrás y todos los amigos que leen el blog, ya hubieran tenido que pasar a dejar sus respetos a los deudos. Pero no, a pesar de todo, de los golpes, me sigo levantando y pienso: "Yo estoy segura que en algún lado alguien se me está cagando de risa en la cara". Y como digo siempre, cuando la vida te da la espalda, tocale el culo. Y yo en estos días no hago más que tocarle el culo a la vida…
A ver si me explico: No sólo tengo unos días fatales desde lo laboral…Y cuando digo fatales, es porque tarde o temprano terminará con una fatalidad: Voy a matar a alguien.
En lo personal, un dechado de maravillas: Lo que parecía ser una prometedora primera cita se convirtió en otro sapo, una especie de sapo cruza con babosa… Mi ahijada se quebró la clavícula, cayéndose de la cama, y me enteré dos días después porque mi celular funciona cuando se le da la gana… Los vecinos se empeñan en cocinar pescando en un monoambiente de 24 metros sin extractor de aire y en llenarme la casa de olor, el pasillo de olor, la vida de olor… Ok, lo del olor puede ser trivial, pero en serio, probaron a dormir en un ambiente que simulaba ser un plato de cornalitos?
Hoy pasé por la santería que está a la vuelta de casa y compré palo santo. Sí, he llegado al punto que quemo palo santo en casa, porque o me saco de algún modo la mala onda que me persigue o cuelgo los botines.
El resultado hasta ahora, nada mal: Acaba de entrar un mail con la fecha del próximo Happy Hour del Club Europeo en el Circolo Italiano… Vieron? Las brujas no existen pero que las hay, las hay.
viernes, 7 de octubre de 2011
domingo, 18 de septiembre de 2011
De la vida...
Ayer me preparaba para ir a una fiesta de cumpleaños, sorprender a un amigo del alma en su festejo en un boliche. Pero me enteré que la fiesta se cancelaba porque una amiga estaba muy grave, internada.
La conocí hace un par de años en el mismo festejo de cumpleaños. Macanuda. Falleció hoy. Una chica joven, llena de vida, amada por su familia y amigos. Una bacteria, aparentemente, se la devoró en 48 horas. Cuarenta y ocho horas. Hace 96 horas estaba hablando con mi amigo Walter por teléfono, felicitándolo por su cumple, haciendo planes para el sábado por la noche. A las pocas horas estaba internada. Y a las 48 horas ya no estaba.
Cuarenta y ocho horas.
Da perspectiva no? Te hace pensar en tus prioridades. En qué es lo que vale la pena y qué no. Hay gente que ante una experiencia así medita, reflexiona, y hace los cambios necesarios para ser feliz. Hacer que las horas cuenten, que no sean horas perdidas. Hay gente que lo quiere hacer, pero no lo logra. Y hay gente que no lo entiende.
Este tipo de muertes sin sentido sirven solo para una cosa: Hacernos reflexionar sobre lo efímero de nuestro paso por este mundo. De lo preciosos que son cada uno de los minutos que respiramos.
Cuarenta y ocho horas. 48.
Así que como leí alguna vez: Ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera mirando. Y agrego: decile a todos los que querés que los querés, no te olvides de abrazar y besar con pasión cada vez que puedas. El resto? El resto no vale la pena.
La conocí hace un par de años en el mismo festejo de cumpleaños. Macanuda. Falleció hoy. Una chica joven, llena de vida, amada por su familia y amigos. Una bacteria, aparentemente, se la devoró en 48 horas. Cuarenta y ocho horas. Hace 96 horas estaba hablando con mi amigo Walter por teléfono, felicitándolo por su cumple, haciendo planes para el sábado por la noche. A las pocas horas estaba internada. Y a las 48 horas ya no estaba.
Cuarenta y ocho horas.
Da perspectiva no? Te hace pensar en tus prioridades. En qué es lo que vale la pena y qué no. Hay gente que ante una experiencia así medita, reflexiona, y hace los cambios necesarios para ser feliz. Hacer que las horas cuenten, que no sean horas perdidas. Hay gente que lo quiere hacer, pero no lo logra. Y hay gente que no lo entiende.
Este tipo de muertes sin sentido sirven solo para una cosa: Hacernos reflexionar sobre lo efímero de nuestro paso por este mundo. De lo preciosos que son cada uno de los minutos que respiramos.
Cuarenta y ocho horas. 48.
Así que como leí alguna vez: Ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera mirando. Y agrego: decile a todos los que querés que los querés, no te olvides de abrazar y besar con pasión cada vez que puedas. El resto? El resto no vale la pena.
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martes, 6 de septiembre de 2011
Del sube y baja...
Hoy encontré en Le Love una foto hermosa con la siguiente frase:
"Qué pasa si no puedo dejar de extrañarte?"
Qué momento… Cómo deshago un sentimiento que dura de toda la vida? En qué momento voy a dejar de extrañarte? Es cierto, ya no es constante, ni el extrañarte ni el dolor de tu ausencia. Pero te sigo extrañando intermitentemente. Y a veces siento que nunca voy a poder eliminarte completamente de mi sistema…
Y luego me acuerdo de que hubo un lapso de dos años en los que no te pensé, en los que mi determinación de no sufrir más fue más fuerte que la conexión que nos unía. Dos años en los que tu presencia, a través de mensajes de texto, me molestaba, me fastidiaba. No te extrañaba, era libre por primera vez desde los 14 años. No dependía de vos, de tu presencia. Y si pude hacerlo entonces, puedo hacerlo ahora.
Paso a paso, día a día, la felicidad es una elección. Como todo en esta vida...
"Qué pasa si no puedo dejar de extrañarte?"
Qué momento… Cómo deshago un sentimiento que dura de toda la vida? En qué momento voy a dejar de extrañarte? Es cierto, ya no es constante, ni el extrañarte ni el dolor de tu ausencia. Pero te sigo extrañando intermitentemente. Y a veces siento que nunca voy a poder eliminarte completamente de mi sistema…
Y luego me acuerdo de que hubo un lapso de dos años en los que no te pensé, en los que mi determinación de no sufrir más fue más fuerte que la conexión que nos unía. Dos años en los que tu presencia, a través de mensajes de texto, me molestaba, me fastidiaba. No te extrañaba, era libre por primera vez desde los 14 años. No dependía de vos, de tu presencia. Y si pude hacerlo entonces, puedo hacerlo ahora.
Paso a paso, día a día, la felicidad es una elección. Como todo en esta vida...
domingo, 4 de septiembre de 2011
De las estaciones
Tengo que confesar que las mañanas frías y húmedas en fin de semana me ponen romántica. Pero en el sentido literario, en el estilo… Me sorprendo caminando por la calle, haciendo las cosas más triviales, con una sonrisa y buscando adjetivos para describir las gotitas imperceptibles suspendidas en el aire.
Un té no es un simple té, es un medio para viajar a los recuerdos. Una querida amiga que te abriga en su casa y en la intimidad de su cocina te escucha llorar todas tus penas adolescentes. Un lugar que es mágico, en medio del Carso, y que es el responsable de las más maravillosas experiencias vividas.
No tan lejanos viajes son una panacea en la memoria. Caminatas entre hojas amarillas y rojas en el Central Park despiertan un calorcito en el medio del pecho.
Proezas deportivas que no son tales, me hacen sentir una medallista olímpica, en medio de los bosques de Palermo.
Así son las mañanas frías y húmedas de domingo… Me tomo un té y me inspiro. A la vez que espero que ya se vaya este invierno, e invoco con todas mis fuerzas una pronta primavera...
sábado, 13 de agosto de 2011
De los ciclos
Siempre digo que la vida es un sistema cerrado, todo lo que da vueltas, tarde o temprano, llega a vos. Y lo que mandás al universo, vuelve. Lo bueno y lo malo. Por eso hay que tratar siempre de mandar buena onda, para que las chances de que te vuelva se incrementen…
De la misma manera como todo sistema, hay ciclos, buenos y malos. El año pasado parecía que mi vida iba directo al estrellato, para luego aparecer directamente estrellada. Apenas un par de meses entrado el 2011, el universo me mandó un mensaje clarito: Nena, aprovechá siempre de los buenos momentos, porque todo termina. Lo bueno y lo malo.
Otra cosa que aprendí este último tiempo, a fuerza de buscar la estabilidad, la constancia, es que lo único constante es: EL CAMBIO. Y ya a estas alturas debería haberlo aprendido… Y los ciclos no son posibles sin el cambio. Si no hay movimiento, no hay progreso, no hay avance, no se llega a ningún lado.
Así que, en medio de esta nueva ola positiva, me agarro fuerte a mi tabla, barreno un poco entre las olas, y me preparo para deslizarme, dejar que el mar salpique mi cara, aprovechar los rayos del sol mientras se puede, y cuando la ola una vez más me pegue una revolcada, porque sé que lo va a hacer… tendré el recuerdo del calor en mi piel, el sabor salado en los labios y el vértigo de cortar esta pared mojada con una mano, mientras avanzo por un túnel azul hacia la luz…
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