viernes 20 de noviembre de 2009


miércoles 18 de noviembre de 2009

De las globalización

Durante el viaje en Ferry a Staten Island nos sentamos del lado izquierdo del barco para poder apreciar la vista de Lady Liberty.

En el banco de enfrente a nosotras (porque son bancos, no son asientos reclinables ni nada que se asemeje), había sentada una chica afroamericana obesa (no es novedad son todos hiperobesos mórbidos) escuchando música en su teléfono celular con mp3. Sin auriculares. Realmente detestable. Es una costumbre que se ha difundido entre ciertas porciones de población a nivel mundial. Por lo general en Buenos Aires se escucha cumbia o reggeaton. En el aeropuerto JFK de NY vi los primeros culpables de este pecado mortal social: tres adolescentes de ascendencia pakistaní o india que escuchaban música oriental a todo gas.

Lo gracioso es que ya está tan difundida la costumbre (mala) que en el Ferry había un cartel que la prohibía expresamente. La gorda se ve que no leía. Según algunos afiches en el subte de Manhattan, hay un porcentaje muy alto de locales que no pueden leer, porque no saben hacerlo.

Otra costumbre, que espero no se difunda demasiado es la de los baggy pants. Según lo que pude leer on line, parece que es una tradición que iniciaron los chicos negros, y que tiene que ver con la cárcel, la falta de cinturones y el bajar de peso estando adentro. Y se ven más o menos así:

A ver, muchachos, cómo se los explico, porque acá también hay algunos que los usan así, si bien no tan tan bajos... LES QUEDA COMO EL TRASTE precisamente!!! Parece que se hubieran hecho encima!!! Es absolutamente ridículo!!! Y encima para caminar parecen patos!!!

Si hay una cosa bonita que tienen algunos tipos es su cola, muéstrenla como se debe!!! Jeans a la cadera, ajustaditos en su justa medida. Nada de talles "axiales" (como algunos amigos tanos), ni calzados debajo de los cachetes (como el idiota de la foto).

Entiendo que cada generación ha hecho algo estúpido para irritar a sus padres, pero esto es lisa y llanamente una ridiculez...

Han encontrado modas irritantes últimamente?

martes 17 de noviembre de 2009

De las sutiles diferencias

El 31 de octubre me fui de viaje. Largué todo y me fui a Nueva York, New York o como lo escriben en el mapa los de TAM: Nova Iorque.

La aerolínea brasileña tiene un servicio muy aceptable. No sólo en los tramos cortos (tipo Bue Sao) sino en los tramos largos también. Te regalan el típico minibolsito con el antifaz para dormir, pero también con taponcitos para los oídos, cepillo de dientes, pasta de dientes y manteca de cacao para los labios... Uno en el viaje a Sao, uno en el viaje a NY. Y como si esto fuera poco, la mantita te la regalan! Dejé una en NY, me traje la del viaje de vuelta que me combina bárbaro con los muebles del dormitorio...

NY te deja sin palabras. En cada rincón encontrás detalles admirables. La solidaridad de la gente es real, no una frase más. Si te ven con un mapa y cara de perdido, paran a ayudarte. Durante el domingo de la Maratón de ING, la cantidad de puestitos con voluntarios repartiendo bebidas y comida, eran incontables.

El sábado a la noche cuando llegamos era Halloween. Nos fuimos a la plaza donde era el final del desfile del Village. La gente estaba toda disfrazada, toda riéndose, no notamos ni peleas, ni alcohol descontrolado, presencia policial apenas visible. Pensaba en estos días en lo que pasó en Velez y en la cantidad de policía que hay por casa cada vez que juega Excusio...

El lunes creo, o tal vez haya sido el martes, los Yankees ganaron el campeonato de beisball. Más allá que su concepto de "World Series" es un poco acotado, el espectáculo de ver miles de fanáticos en Times Square disfrutando del partido en las pantallas gigantes, sentados en la calle, sin desmanes, me hizo sentir una gran envidia... Inclusive tenían la onda de preguntar si queríamos que nos sacaran fotos y decirnos piropos agradables. Presencia policial visible, para toda la gente en Times Square: 6 policías montados.

Volvíamos tarde al hostel donde nos hospedábamos, siempre en subte y a veces en colectivo. Sensación de inseguridad: Cero. Siempre hay gente por la calle.

Nos quedamos con ganas de más. La pasamos genial. Y nos hubiéramos quedado a vivir!

Próxima entrega: Similitudes en las juventudes mundiales: O de cómo mataría al imbécil que inventó los celulares con MP3 y parlantes externos.

viernes 23 de octubre de 2009

Del cambio de estaciones

Cuando llega la primavera a la ciudad, que parece que finalmente lo ha hecho y no es otro invento de la publicidad, me encanta salir para la oficina porque paso por los lagos y veo a las familias de patos y gansos nadando plácidamente. Es una postal de la ciudad que se ve sólo en esta época del año.

Pero cuando salgo de la oficina, no me quiero volver a subir en el 130 en la puerta, prefiero caminar por Alem, cruzar la plaza de la Torre de los ingleses, disfrutar de la temperatura media, el sol que todavía está presente... Y me tomo el tren. Llego a Belgrano en más o menos 15 minutos, y luego camino otro poco hasta llegar a casa.

Esta caminata vespertina, sin patitos, pero llena de aire y algo de sol, en medio de la hora mágica, ese momento en el que el sol se pone y la luz que proyecta es ideal para la fotografía, me recarga las pilas.

El tema es que esta rutina primaveril me descompone la rutina del gym. Hace dos semanas que no voy!!! Todo muy lindo, todo muy soleado, todo muy zen, pero y el gym??? Me está costando retomar la rutina de ejercicio, no logro salir de casa con el bolso, y con las pilas cargadas y todo, no me da para llegar a casa, cambiarme y salir de nuevo para el gimnasio.

Me engaño diciéndome que bueno, que la caminata que hago todos los días al salir de la oficina reemplaza un poco a los 45 minutos de caminata y elíptica y stepmaster que haría tres veces por semana, si fuera a Obras... Pero en el fondo, o no tan en el fondo, sé que no es así...

Igual, no me importa, me enamoro de Buenos Aires de nuevo cuando caminando por las calles de Belgrano huelo los jazmines, o las flores de los tilos, o las de otros árboles que no sé cómo se llaman, pero huelen divino! Siento que hasta la gente tiene mejor humor...

Cuál es su estación favorita del año? En qué lugar del mundo?

lunes 19 de octubre de 2009

De las lágrimas

Soy una llorona por naturaleza. Una de mis frases célebres, que mi madre me recuerda cada vez que se me escapa un lagrimón es: "Mami: ¡Qué lindo es llorar!"

Lloro con facilidad, pero no porque esté triste o por alguna situación en particular. Lloro porque estoy mirando una película y algo me hace click adentro y es como si se abriera una canilla. Y no paro, hasta que se vació la última lágrima. Y puede que no sea una película dramática, ayer miraba WALL-E y cuando parece que el robot se muere, me angustié tanto, que se me caían las lágrimas en silencio. A ver, un robot, un dibujo animado... Un ex mío decía que yo hasta había llorado con la muerte de Darth Vader...

Mi llanto se dispara también en aeropuertos, aeroparques y puertos varios (en la escena final de Love Actually puedo gastar una caja entera de Kleenex grande). Cada vez que me despido de alguna de mis amigas que viven lejos, cuando mi madre se va a su trabajo afuera, cuando soy yo la que se va de algún lado, dejándolas a ellas. Y esos llantos son larguísimos, tristísimos. Lloro en Navidad cuando escucho a mi amiga Paula en el teléfono y la sé del otro lado del continente, allá lejos en el Norte. Lloro cuando leo alguna frase de mi amiga Mimi en un chat, que me quiere levantar el ánimo y el ego. Lloro por lo que tengo y por lo que nunca voy a tener...

Mi llanto es catártico, y luego de llorar lo que necesito, ya está, vuelvo a mi vida, y la tristeza se va con las lágrimas. Lo importante es no pegarse a la melancolía que las lágrimas traen consigo.

¿Qué los hace llorar? ¿Qué los emociona? ¿Qué les frena el llanto cuando lloran?