domingo, 4 de mayo de 2008

La saga del viaje continúa...

Bienvenida a la ciudad de México

Cuando supe que tenía 7 horas y media de espera entre un vuelo y otro, llamé a American Express para preguntarles si el beneficio de pertenecer me habilitaba para usar el Centurión del aeropuerto del DF. Sí, señora, por supuesto, pero el de la planta baja. Porque todos pertenecemos pero unos más que otros.

Claro que lo que no me dijeron los vivos de Amex es que el salón Centurión al que yo puedo acceder está en la zona de pre-embarque, y yo estoy en tránsito… Ok, me tiro el lance y me mando para el Centurión de las tarjetas platino y negra (las top de las top). El señor de la puerta, cual patova de boliche de Buenos Aires, me mira, y explica que no pertenezco aquí. Años de viajar sola de adolescente me han entrenado para, en las situaciones más extremas, poner mi mejor cara de niña desvalida, rubia tarada y pobrecita yo, todo en una, y al suspiro de “oh serán las 7 horas más largas de mi vida!”, el patova se conmueve y me pide mi mísera Gold para darme acceso al Nirvana.

Y como siempre repite mi padre que decía Perciavale: Hay un mundo mucho mejor que este, pero tan caro… Es otra cosa. Los sillones son cómodos, el café es más rico, las personas más o menos iguales, pero el entorno las calma o las intimida. Claro, el tener una platino o una negra no quiere decir no que vayas a ser más educado o tus padres te hayan enseñado a masticar con la boca cerrada. No. Para nada.

Ahora solo me resta esperar a que sean las 13:20… Son las 8:41. Ohm Ohm...

5 comentarios:

ale dijo...

las personas no son iguales iguales. hay lugares en los que son peores. por su naturaleza.
om...

ann dijo...

agarra la gold y andate al duty free

Paula Cautiva dijo...

Ale: Sí, hay lugares que los convierte en seres despreciables...

Ann: No podía con mi alma, tenía un sueño infernal... Y la Gold agotada, jajaja!

Siesta escandalosa dijo...

Una vez ví una card negra. Pensé que se trataba de un detalle cool.
Pero ya es tarde.
Deberías haber posteado esto uno o dos años atrás, Paula.

Siesta escandalosa dijo...

Te contesté el mail!