miércoles, 23 de diciembre de 2009

De las fiestas de fin de año...

Cada año es lo mismo: dónde, con quién, qué llevar, qué regalar. El delicado balance de con quién pasarlo y no lastimar a nadie en el intento…

Confieso que soy una tía malcriadora y que me encanta la previa de pensar qué regalar, equilibrar los regalos entre los sobrinos varios, averiguar con madres y abuelas las últimas tendencias en los gustos de los menores en cuestión. Este año tenemos masa mágica, caballito galopador, muñeco suavecito apto para morder y otros regalitos didácticos… Me encanta meterme en las jugueterías, es volver a la infancia, y pienso en lo que voy a disfrutar jugando con ellos!

Este año me toca llevar la parte de dulces navideños para el 24/25 y ensalada para el 31. Como es lo que más me gusta comer, está bárbaro poder elegir los turrones y las almendras, duros y blandos, bañadas en chocolate amargo y recubiertas en azúcar.

Se complica a la hora de dividirme entre la parentela. Pero creo que he llegado a una salomónica solución: 24 en un lado, y un ratito en otro, 25 ídem. 31 me voy lejos de Buenos Aires y saco de la ecuación el problema.

Recuerdo otros tiempos en los que, estando en pareja, todo se complicaba por dos, el presupuesto de regalos se elevaba cual masa de pan dulce, y las discusiones y reclamos llegaban a niveles que poco tenían que ver con las noches de paz y noches de amor…

Y ustedes cómo se preparan para las inminentes fiestas?

La semana que viene, balance de un año agitado…

1 comentario:

Leonardo dijo...

El regalo más interesante que me hicieron habrá costado dos pesos, pero me lo dió una amiga de la infancia que bien podría considerarse una hermana mía. Dos botitas para colgar en el arbol. Una para guardar las cosas buenas que me hacen bien, y otra para tirar bien a la basura las cosas que nos hacen daño. Para arrancar el año ordenado. Jeje llenita quedó la segunda!