jueves, 17 de abril de 2008

Del humo, los medios, los engaños…

Ayer a la noche, en medio de la desesperación por no poder respirar, me agarré el ataque de caspa más poderoso de los últimos tiempos. Una mezcla de engaño, bronca e indignación.

Llego a casa, con los ojos chinos de tanto humo, con la garganta rasposa, cansada, desensillo, y me pongo a ver tele, mientras me preparo algo de cenar. Veo mi cuota de reality de la semana, American Idol, y me ilusiono con el nuevo capítulo de Desperate Housewives, promocionado por Sony durante los cortes.

Termino de ver American Idol por Sony, salgo al jardín a regar un poco mi selva amazónica, aún viendo que el humo en el patio es tremendo. Coraje, valor, salgo y riego, menos de 10 minutos. Entro y estoy hecha un salmón ahumado. En mi cuarto el humo es algo tangible, no es solamente un aroma, es una presencia física. Busco el hornito de aromaterapia para ponerle onda al pasto quemado. Pero por más que meto y meto esencia de no sé qué flor, el humo ni se inmuta. No incorpora una nota floral ni por asomo…

Vuelvo a prestar atención al televisor que socarronamente me vuelve a pasar el capítulo de DH del inicio de temporada. ¿Me están cargando? ¿Me hacen ilusionar para esto? ¡Es una estafa. Es publicidad falsa! ¡Los voy a denunciar al Comfer!

Inicio a hacer zapping desde el canal 2 del televisor, o sea, América 24 o algo así. Nada, pastores creo o algún programa de interés general, malísimo. Canal 26, idem. Crónica, repetición de las noticias del día. C5N, el Negro Oro y el turco revulsivo. Lamentablemente no hago a tiempo a cambiar tan rápido como para no escuchar al infeliz de ese sujeto que se dice periodista o algo así, diciendo, “si esto le hubiera sucedido a María Julia, la hubieran crucificado” o algo por el estilo y al turco hijo de un millón de hijas de prostitutas, mofándose y opinando lo suyo.

Y acá estallo: ¿Cómo puede este sujeto abyecto salir todavía en los medios? ¿Tener un micrófono a disposición? ¿Qué derecho moral tiene este crápula que nos fundió el país? ¿Que remató el futuro de varias generaciones vendiendo empresas y quedándose con todo? ¿Que nos dejó sin industria por la fantasía esa de la convertibilidad?

Encima sin DH. La vida es un calvario. Ahora lo sé y tengo confirmación.

4 comentarios:

Siesta escandalosa dijo...

Yo a veces me indigno por la politiquería pero es una indignación sin asombro. Como contestar un saludo sin mirar al otro.
No conseguí engancharme con las Desperate. Tengo cierta incapacidad televisiva.

Paula Cautiva dijo...

La política es algo que me apasiona, no tanto cómo se la vive en este país. Siempre fui un animal político, pero me resulta muy desgastante serlo en este momento y lugar...

meki dijo...

La vida sin Desperate Housewives es un castigo. Sin Lost, es intolerable.
Y sin Michael Johns en American Idol, directamente una burla.

Paula Cautiva dijo...

Meki:
No podría estar más de acuerdo. Michael Johns afuera y las rubias adentro? Debe ser una broma de muy mal gusto...